
De la madre:
Hoy dejo atrás una versión de mí que vivía principalmente en la búsqueda, en la posibilidad, en el descubrimiento de quién era. Honro a esa Maiden: su curiosidad, su libertad, su intuición, su capacidad de soñar. Ella me trajo hasta aquí.
Ahora entro al arquetipo de la Madre. No solo como quien da vida, sino como quien sostiene, nutre y protege. Sé que la maternidad tiene sombras: el olvido de una misma, el deseo de controlar, el cansancio de dar sin medida, la tentación de creer que mi valor existe solo en lo que entrego.
Por eso no quiero abandonar por completo a la Maiden. Quiero llevar conmigo su vitalidad, su creatividad, su deseo, su conexión con el placer, la belleza y el misterio. Quiero recordar que también sigo siendo mujer, persona, alma, además de madre.
Que la Madre en mí aprenda a cuidar sin desaparecer.
Que la Maiden en mí siga viva para recordarme quién soy cuando el mundo me pida entregarlo todo.
Hoy también entierro mi placenta. Devuelvo a la tierra aquello que nos sostuvo a ambos, como una ofrenda a la Madre Naturaleza, al misterio profundo de la vida y a la sabiduría invisible que nos une. Que este acto honre el vínculo entre Elías y yo, la sangre compartida, el puente entre nuestros cuerpos y nuestras almas.
Que al volver a la tierra, esta placenta arraigue su alma al mundo con amor, pertenencia y protección. Que sus raíces sean fuertes, que siempre encuentre hogar dentro de sí mismo, y que nunca olvide que vino de amor, de cuerpo, de misterio y de luz.
Hoy no entierro a una para convertirme en la otra. Hoy permito que ambas caminen juntas dentro de mí.
Del padre:
El primer refugio de nuestro hijo, raíces que lo nutrían, que ya lo ataban a nosotros.
Te damos gracias por tu función, y te honramos colocándote en el suelo de nuestro jardín, para que sigan composteando nuestras mañanas lentas, juegos con el agua, y exploraciones de jardinería.
Vínculo con el origen espiritual de nuestra criatura. Nos recuerdas que venimos de luz. Con la ternura y belleza de Elías agradecemos el misterio por inyectar la materia con vitalidad. Honramos el milagro que es la biología y química de la Vida. Y le cantamos a ktodos nuestros vínculos con la trama de la vida, para agradecer que nos sostengan. Y hacemos nuestra parte para que puedan germinar las semillas, los coletazos de los perros, el canto de las aves.
Como bachelor transmuto mi concepción de libertad. Abrazo en Elías una chispa de alegría que me ayuda a flexibilizarme. Renuncio (no por completo) mi anhelo de hacer lo que sea, de moverme a donde sea cuando yo quisiera, a favor de estar aquí para ti y tu mamá. Para ayudarte a ti crecer, y aprender de ti…el canto espontáneo, el grito desenfrenado, el reclamo sano de una injusticia o frustración.